Los gritos de Kitty Genovese

14 de marzo de 2007


Catherine Genovese (1935-1964)
Catherine "Kitty" Genovese


El 13 de marzo de 1964 se produjo el infame caso del asesinato de Catherine Genovese en Nueva York. Existen cuantos ejemplos quieran ofrecerse de la impersonalidad de las grandes ciudades y de la falta de interes mutuo de sus habitantes, pero por alguna razón este caso se convirtió en un símbolo de esa apatía que caracteriza a las grandes urbes.

Catherine Susan Genovese, a quien llamaban cariñosamente Kitty, había nacido en 1935 en el seno una familia italoamericana de clase media de Brooklyn. En 1954, tras presenciar la madre de Kitty un asesinato en plena calle, la familia decidió trasladarse a Connecticut, en busca de un lugar menos peligroso. Sin embargo Kitty, que entonces tenía 19 años, optó por quedarse a vivir en Nueva York.

En el momento de su asesinato tenía 28 años y regentaba un bar en la Avenida Jamaica, en el barrio residencial de Queens. Vivía en un apartamento de la sección Kew Gardens, en el mismo Queens, junto a su compañera Mary Ann Zielonko. Evidentemente, en 1964 los medios no divulgaron que Kitty fuera lesbiana, pero hoy está fuera de toda duda y la propia Mary Ann Zielonko recuerda con cariño el tiempo que pasaron juntas.


Mary Ann Zielonko
Una foto reciente de Mary Ann Zielonko, compañera de Kitty


A lo que iba, cuando Kitty regresaba del trabajo ese 13 de marzo, sobre las 3:15 de la madrugada, aparcó su coche junto al bloque de apartamentos en el que vivía. Al salir del vehículo, un hombre se abalanzó sobre ella y tras un breve forcejeó la apuñaló. Kitty gritó pidiendo auxilio, y entonces varios vecinos del edificio encendieron sus luces y se asomaron a la ventana a ver lo que pasaba. Parece que incuso alguien llegó a decir desde lo alto "¡Dejen en paz a esa mujer!". Ante eso el agresor aparentemente se marchó del lugar, o eso parecía...

Nadie bajó a ayudar a Kitty. Estaba herida, pero nadie la ayudó. Las luces que se habían encendido pronto se apagaron. Tambaleándose, casi a rastras, Kitty dobló la esquina para dirigirse a su portal. Sin embargo, de repente el agresor reapareció llevando el cuchillo en la mano, y la atacó de nuevo. Esta vez los gritos de Kitty fueron auténticos alaridos de desesperación: "¡Que me muero!, ¡que me muero!". Pero de nuevo la historia se repitió. Algunas luces volvieron a encenderse, unas pocas más que antes, y de nuevo se escucharon algunas voces disuasorias, esta vez algo más contundentes. El agresor volvió a marcharse, pero pasaron los minutos y nadie bajó a ayudar a Kitty, que estaba malherida. Peor aun, nadie tuvo ni siquiera el detalle de llamar a la policía.

Prácticamente desangrada y semi-inconsciente, Kitty se arrastró hasta el hueco de un bajo comercial, esperando que alguien fuera a ayudarla. Pero solo acudió una persona... que desgraciadamente no era otra que el sádico depredador dispuesto a rematar a su víctima. A la tercera lo tuvo más fácil. Solo tuvo que seguir el reguero de sangre que Kitty había ido dejando, y cuando llegó a su lado la apuñaló sin piedad varias veces, hasta dejarla sin vida en el suelo. Pasaron aun varios minutos hasta que la policía llegó al lugar del crimen. Al parecer un vecino, no sin ciertas dudas, los había llamado diciendo que algo debía estar pasando.

El asesinato de Catherine Genovese produjo una gran conmoción en el país, y se convirtió en tema de controversia, sobre todo al conocerse que no menos de 38 personas habían sido testigos de la agresión en alguna de sus fases. Un total de 38 respetables ciudadanos vieron los ataques, pero ni una sola persona acudió a ayudar a Genovese o llamó siquiera a la policía, ¿porqué nadie hizo nada para ayudarla? Un editorial en la prensa decía que "La ciudad ha dejado sin amigos a Catherine Genovese".

Kitty Genovese fue enterrada en el cementerio Lakeview de New Canaan, en Connecticut, donde residía su familia.


Lugar donde está enterrada
Lugar donde está enterrada, en Connecticut


Meses depués, y en relación con otro crímen, fue detenido un hombre llamado Winston Moseley, quien acabó confesando que era el autor del asesinato de Kitty Genovese, así como de otras dos mujeres. Moseley fue catalogado como un maniático sexual y sentenciado a la pena de muerte, aunque en 1967 le fue conmutada por la cadena perpetua, aunque con derecho a solicitar la libertad condicional pasados 20 años. Actualmente sigue en prisión, donde en febrero de 2006 le fue denegada por última vez la libertad condicional.

El caso también llamó la atención en el plano científico. Los psicólogos John Darley y Bibb Latane estudiaron el caso minuciosamente, y desarrollaron una teoría sobre la dilución de la responsabilidad basada en lo que se conoce como Efecto espectador (Bystander effect, aunque también se le conoce irónicamente como el "Síndrome del mal samaritano", o incluso el "Síndrome Genovese"), y que simplificando mucho viene a decir que es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo, ya que los observadores asumen que otro intervendrá y al final todos se abstienen de hacerlo. Estoy seguro de que, quien más y quien menos, hemos conocido algún caso de este tipo, aunque seguramente sin llegar al extremo de lo ocurrido con Kitty Genovese.

Por su parte los habitantes de Kew Gardens parecen tener algunos problemas de conciencia e intentan sacudirse el estigma que pesa sobre ese barrio, apareciendo incluso teorías revisionistas como esta, que ofrece un relato diferente con la obvia intención de exculpar a los vecinos.

Creo que en todo caso, y más allá de teorías psicológicas, esto nos debería hacer reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo y sobre los valores (o ausencia de valores) en que se sustenta. Sería muy positivo que en la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía que pronto se implantará en España, se dieran a conocer a los alumnos casos como el de Kitty Genovese.

Por último, y casi como curiosidad, diré que en 1998 se estrenó un musical, al parecer con bastate éxito, titulado The Screams of Kitty Genovese que recoge las ultimas horas en la vida de Kitty.


Enlaces (en inglés):

- A Cry in the Night - The Kitty Genovese Murder
- Remembering Kitty Genovese


Escuchando She's A Bitch, Missy Elliott

1 comentarios:

Fuensanta 19 de marzo de 2007, 14:13  

Por desgracia, habrá más confusión que otra cosa. Y lo siento, porque me parece una asignatura básica. Yo soy profesora de secundaria y sé cómo está el ambiente. Siempre me ha parecido que los contenidos son un sólido pretexto para formar ciudadanos serios, sensibles y solidarios, pero no es el común pensamiento en la enseñanza.
El caso que cuentas es patético y muy doloroso, pero es bastante común en este mundo, muchas veces no en cosas tan graves, pero del mismo significado.

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