El Thomas W. Lawson, 100 años de un naufragio

15 de diciembre de 2007


Thomas W. Lawson

El Thomas W. Lawson en su viaje inagural (1902)



Hace 100 años se hundió un barco frente a las Islas de Scilly, en el Canal de la Mancha, y diecisiete personas murieron. El barco se llamaba Thomas W. Lawson y era un velero. Pero no estamos hablando de un barquito de vela normal y corriente, más bien habría que pensar en un Titanic pero con velas. El Thomas W. Lawson era un gigantesca goleta de 123 metros de eslora, siete mástiles que medían 58 metros cada uno, veinticinco velas con una superficie vélica de 4.000 m2, un peso total de 5.300 toneladas, y que era capaz de llevar 11.000 toneladas de carga.

Hay algo de estupidez en esta historia. Como sabréis, en el siglo XIX la energía eólica fue siendo poco a poco desplazada por el vapor como fuerza de propulsión de los barcos. En 1838 el Sirius fue el primer vapor en cruzar el Atlántico, a una muy aceptable velocidad de 6'7 nudos. A finales de siglo Charles Parsons inventó la turbina naval a vapor, que mejoró sensiblemente el rendimiento y esto fue lo que puso la puntilla definitiva a los veleros, convirtiéndose en el mejor y más económico sistema de propulsión de la época. Asímismo, a principios del siglo XX el carbón fue sustituido por un combustible mucho mejor y más cómodo de usar: el fuel-oil.

Hubo quien no quedó muy conforme. En 1901 unos empresarios de Boston no tuvieron mejor idea que intentar desafiar la supremacía de los vapores en la marina mercante, con la construcción de un enorme velero de casco de acero. Tras minuciosos analisis, miles de planos y cálculos previos, se construyó en un astillero de Massachusetts el Thomas W. Lawson, la mayor goleta de la historia naval y la única con ¡¡siete mástiles!!, cada uno de los cuales tenía incluso su propio nombre... Su diseñador era el arquitecto naval Bowdoin B. Crowninshield y fue botado el 10 de julio de 1902. Su nombre está tomado de un famoso hombre de negocios de la época.

La energía a vapor no estaba ausente del barco, ya que se usaban tornos elevadores a vapor para mover la gigantesca arboladura, así como el timón. De ahí que, a pesar de sus grandes dimensiones, una tripulación de 16-18 hombres era suficiente para manejar el barco, incluido el capitán, el ingeniero, dos cañas y el mayordomo.


Thomas W. Lawson

Aunque originalmente se pensó en usarlo para rutas comerciales por el Oceano Pacífico, lo cierto es que solamente se usó para transportar carbón a lo largo de la costa oriental de norteamérica, y a partir de 1906, para el transporte de petróleo texano. Nunca antes se había usado un velero para transportar petróleo, y el Thomas W. Lawson era capaz de llevar 60.000 barriles en sus depósitos. Como curiosidad decir que un mástil era usado para ventilar los depósitos y evitar la concentración de gases.

Económicamente, el proyecto fue bastante ruinoso y siempre estuvo en pérdidas, ya que raramente cumplía a tiempo los itinerarios acordados. Cuando había buen viento era capaz de navegar a 22 nudos, pero cuando no era así su lentitud resultaba desesperante. Además sus diseñadores habían tenido que sacrificar maniobrabilidad para ganar velocidad, por lo que resultaba un barco pesado, díficil de maniobrar y sobre todo, inestable... A menudo era criticado, incluso por los propios marineros, que se referían a él como "bath tub" (bañera) o "beached whale" (ballena varada), por su lentitud y poca manejabilidad. Por si fuera poco, debido a la poca profundidad de los puertos orientales de EEUU, se vieron obligados a reducir la capacidad del barco a 7.400 toneladas. Incluso en los puertos que donde sí podía atracar, generaba grandes problemas debido a la gran volumen de agua que desplazaba.



El Thomas W. Lawson pintado por Thomas H. Willis



La historia no podía acabar bien, de hecho la historia acabó en tragedia.

El 27 de noviembre de 1907, el Thomas W. Lawson zarpó del puerto de Philadelphia con una carga de 58.000 barriles de acetite de parafina (también llamado queroseno, usado sobre todo en la iluminación) en sus bodegas con destino a Londres. El viaje estaba fletado por la Compañía Anglo Americana de Petróleo, una filial de la Standard Oil, y fue bastante terrible debido al mal tiemplo reinante. Se perdieron varias velas, los botes salvavidas, etc. Fue un viaje repleto de incidentes.

El viernes 13 de diciembre, el barco se encontraba no muy lejos ya de la costa inglesa, en concreto frente a las Islas de Scilly, cuando fue sorprendido por un fortísimo temporal. La zona era realmente peligrosísima, ya que estaba plagada de rocas semisumergidas, de manera que cuando llegó la noche el capitán decidió anclar el barco, en espera de una mejoría.


Islas de Scilly (Inglaterra)
Islas de Scilly, en la costa sur-occidental de Inglaterra



Mientras, desde las cercanas islas de St. Agnes y St. Mary, algunas personas se percataron del peligro que corría la tripulación del Thomas W. Lawson, y mandaron un bote salvavidas. Cuando llegaron a su altura les preguntaron si necesitaban ayuda pero dijeron que no. Conscientes del peligro, les repitieron la pregunta, y esta vez el capitán dijo que quizás les vendría bien un piloto conocedor de la zona. Entonces William Hicks, un piloto profesional que iba en el bote, subió a bordo del Lawson. No obstante, realmente poco podían hacer salvo esperar que mejorara el tiempo.

Durante la noche se desencadenó la tragedia. Lejos de amainar, la tormenta se hizo más fuerte, y la cadena del ancla se rompió, por lo que el buque fue arrastrado a merced del viento contras las rocas. Durante casi una hora los tripulantes intentaron en vano hacerse con el control de la nave. El barco recibió terribles impactos que abrieron varias vías de agua, hasta que finalmente volcó y se hundió. La carga fue liberada, y miles de barriles de petróleo salieron arrojados al mar.

Perdieron la vida 16 de los 18 tripulantes, además del piloto William Hicks que había ido a ayudarles. A pesar de que todos los tripulantes disponían de chaleco salvavidas, la mayoría murieron atrapados en la gruesa capa de petroleo vertida al mar o golpeados contra las rocas. Sólo sobrevivieron el capitán George W. Dow y el ingeniero Edward Rowe. Ellos dos, junto con George Allen (quien murió horas después de ser rescatado debido a las graves lesiones sufridas), lograron asirse a unas rocas y resistieron durante horas en condiciones realmente terribles, siendo rescatados por la mañana, ya al límite de sus fuerzas. Sólo cinco cadáveres fueron encontrados.


Thomas W. Lawson (sello de Djibouti)
El Thomas W. Lawson en un sello de Djibouti



El accidente del Thomas W. Lawson fue el primer desaste ecológico por hidrocarburos en el Canal de la Mancha, justo sesenta años antes de que el Torrey Canyon encallara en ese mismo lugar vertiendo 120.000 toneladas de crudo. Actualmente el pecio, aunque roto y disperso, yace a relativamente poca profundidad y es visitado a menudo por los submarinistas.

Nunca se volvió a diseñar un barco similar al Thomas W. Lawson. Su hundimiento significó el fin de los grandes veleros mercantes, y a partir de entonces los barcos de vapor se hicieron dueños absolutos de los mares, hasta la llegada de los motores diesel.


Islas de Scilly (Inglaterra)
Imagen actual de las Islas de Scilly, con rocas muy peligrosas para la navegación




Enlaces:

  • Thomas W. Lawson - Disaster at Scilly (1907)
  • Interesante post sobre los grandes veleros



  • 1 comentarios:

    Anónimo,  28 de agosto de 2014, 1:03  

    Otros enlaces relacionados:

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