Hannie Schaft, la heroína pelirroja (1920-1945)

30 de marzo de 2007


Hannie Schaft (1920-1945)

Hannie Schaft es sin dudarlo nuestra pelirroja favorita, y una de las heroínas de la Segunda Guerra Mundial más valientes y que más admiramos. Esta chica holandesa solo tenía 24 años cuando fue ejecutada por los nazis en abril de 1945, ya casi al final de la guerra, pero antes había sido una verdadera pesadilla para los invasores.

Hannie en realidad no se llamaba así, pues este fue un alias que asumió en la Resistencia. Su verdadero nombre era Jannetje Johanna Schaft, y su familia y amigos la llamaban simplemente Jo. Nació el 16 de septiembre de 1920 en Haarlem, una ciudad situada a unos 20 kms al oeste de Amsterdam. Su padre Pieter Schaft era profesor y estaba afiliado al Partido Socialdemócrata (SDAP), mientras que su madre Aafje Vrijer era de origen menonita.

Cuando Jo tenía siete años, falleció su hermana mayor Annie, lo que hizo que su madre se volviera muy sobreprotectora hacia la única hija que le quedaba. En la familia había bastante interés por todo lo relacionado con la cultura y los libros, así como por la política, un tema habitual de sus conversaciones.

Jo era una buena estudiante, y aunque su familia no era adinerada, a base de esfuerzo consiguió una plaza para estudiar Derecho en la Universidad Gemeente de Amsterdam. Inició la carrera en 1938. Al principio sus padres insistieron en que continuara viviendo en Haarlem con ellos, y se desplazara para estudiar. Sin embargo ella optó por compartir un apartamento en Amsterdam con dos estudiantes amigas suyas.

Jo Schaft era un chica muy activa y comprometida. Además de estudiar participaba en foros de debate sobre la situación política y social, que como sabemos en esta época era bastante conflictiva en toda Europa, marcada por la crisis económica y el ascenso de los fascismos. Dos de sus mejores amigas eran Philine Polak y Sonja Frenk, dos estudiantes judías a quienes más tarde, durante la guerra, ocultaría en la casa de sus padres.

Para situarnos en los aconteciomientos que la llevaron a pasar de ser Jo Schaft, una ingenua jovencita estudiante de derecho en Amsterdam, a convertirse en Hannie, una temible miembro activo de la Resistencia armada contra los nazis, intentaré resumir la situación en unas cuantas líneas.


Holanda ocupada por los nazis
Judíos holandeses siendo deportados por soldados nazis



Holanda ocupada

Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, Holanda procuró mantenerse fuera del conflicto, declarando su neutralidad tal y como ya habían hecho en la Primera Guerra Mundial. Pese a todo no era ningún secreto que la agresiva política expansionista del Tercer Reich aspiraba a anexionarse este pequeño país. De hecho los nazis consideraban a los holandeses como auténticos "arios puros", y querían que Holanda formara parte integral de Alemania.

En Holanda no habían sufrido ninguna guerra en su territorio desde hacía más de un siglo, no tenían un ejército moderno y además su geografía casi enteramente plana hacía que el país fuera muy difícil de defender en caso de agresión. Pese a todo los holandeses confiaban en que si llegaba a producirse una situación de peligro, las grandes potencias, empezando por sus vecinos británicos, acudirían en su ayuda.

El caso es que, tras varias "falsas alarmas", el 10 de mayo de 1940 Holanda fue finalmente ocupada por el ejército alemán sin que prácticamente hubiera resistencia. El desequilibrio de fuerzas era demasiado grande.

A falta de resistencia militar, la única posibilidad que quedaba era la resistencia pasiva. Muchos holandeses escuchaban la radio que emitía desde Londres, o salían del cine cuando se proyectaba algún noticiario de propaganda alemán. También comenzaron a publicarse algunos periódicos clandestinos, y en febrero de 1941 una huelga del transporte organizada por los comunistas consiguió casi paralizar el país.

Los nazis prohibieron los partidos políticos, los judíos fueron declarados enemigos del estado, y con numerosos cambios legislativos intentaron poco a poco ir germanizando el país. Muchos ciudadanos fueron asesinados o enviados a campos de concentración, incluyendo a muchos alemanes que se habían refugiado en Holanda confiando en que era un país seguro (recordemos a la famosa Ana Frank). La desmoralización entre los ciudadanos era total, agravada por la vergonzosa huida del país de la Reina Guillermina y otros miembros de la casa real.


Miembro de la Resistencia

Bueno, pues este era el contexto, y a continuación regreso con la historia de Jo Schaft, a quien llamaremos Hannie a partir de ahora. En realidad, al principio la invasión alemana no cambió excesivamente la vida de Hannie ni la de los otros estudiantes. Seguían haciendo basicamente la misma vida, por más que les molestara la presencia de tropas alemanas en las calles.

La situación cambió totalmente en octubre de 1940, cuando comenzó la persecución contra los judíos holandeses. Como ya hemos dicho, varios de sus mejores amigos eran judíos, lo cual hizo que le afectara de una forma especial.


Hannie Schaft
Hannie Schaft



Muy pronto Hannie comenzó a involucrarse en las actividades de la Resistencia contra los invasores. Al principio su tarea se reducía a actos de resistencia que podríamos denominar "menores", como por ejemplo robar documentos de identidad que servían para proteger a sus amigos judíos, o distribuir panfletos clandestinos. Luego dio un paso más, participando en robos de armas a los soldados alemanes.

El hecho decisivo que la llevaría a pasar a la clandestinidad tuvo lugar en 1943, cuando los estudiantes fueron obligados a firmar una declaración de lealtad a las autoridades ocupantes. Algunos estudiantes, entre ellos Hannie, se negaron a firmar, y esto le supuso no poder continuar con sus estudios, porque lo que regresó a la casa de sus padres en Haarlem.

Allí poco después entró a formar parte de Raad van Verzet (RVV), un importante movimiento de Resistencia vinculado al Partido Comunista. Los comunistas eran con gran diferencia los más activos en las actividades de la Resistencia, y prácticamente los únicos. Hannie aprendió a hablar el alemán de forma fluida y esto le permitió relacionarse con los propios soldados alemanes. Esto ocasionó algunos malos entendidos, llegando a hacer que algunos de sus compañeros sospecharan de ella como posible traidora, pero ella en todo momento actuo con total disciplina y lealtad.


Hannie Schaft y Truus Oversteegen
Hannie Schaft y Truus Oversteegen



Aunque en la Resistencia había muchas mujeres, normalmente las actividades más peligrosas eran realizadas por hombres. Sin embargo había excepciones como Hannie, que era muy valiente y participó en varias acciones de enorme riesgo, tales como transportes de armas, acciones de sabotaje o liquidación de colaboracionistas y traidores.

Durante una de estas acciones, su compañero y amigo Jan Bonekamp fue capturado por los alemanes, y antes de morir fue torturado y obligado a revelar la identidad de Hannie, que hasta ese entonces era conocida solamente como la "muchacha del cabello rojo". A partir de ese momento se vió obligada a adoptar una identidad falsa y teñir su pelo de negro.

La muerte de Bonekamp, así como un disparo recibido por la propia Hannie en una pierna, la pusieron ante la dura realidad de que muy probablemente no saldría con vida de aquella experiencia. El invierno de 1944-45 fue realmente muy duro en Holanda, ya que las autoridades de ocupación cortaron todos los suministros como represalia por una huelga desencadenada en septiembre de 1944 contra el invasor. Los holandeses pasaron hambre por primera vez en mucho tiempo, y miles de personas murieron de inanición.


Hannie Schaft
Su lápida en Overveen



El final

Hannie Schaft fue capturada por los nazis el 21 de marzo de 1945, durante un control de carretera cerca de Haarlem. Al principo los alemanes no sabían quien era, pero las raíces rojas de su pelo pronto dejaron su identidad al descubierto.

Trasladada a un centro de detención de Amsterdam, solo saldría de allí para ser llevada a las dunas de arena de Overveen. Fue el 17 de abril de 1945. Circula la leyenda de que poco antes de morir le dijo a sus ejecutores: "Yo disparo mejor que vosotros". Finalmente, fueron dos disparos los que acabaron con su vida. El primero fue realizado por el oficial nazi Mattheus Schmitz. Viendo que Hannie no caía pese a su herida en la cabeza, el policía holandés colaborador de los nazis Maarten Kuiper, sacó su pistola y la remató. Allí mismo fue enterrada, en la arena.

Solo un mes después Holanda era liberada por los ejércitos aliados. Un total de 422 cuerpos fueron encontrados enterrados en las dunas de Overveen, de los cuales 421 eran hombres... El 27 de noviembre de ese año Hannie Schaft recibió un funeral de Estado al que acudió la Princesa Juliana. Por su parte la Reina Guillermina la llamó Símbolo de la Resistencia. En 1946 también le fue concedida póstumamente la Medalla de la Libertad de los EEUU.


Hannie Schaft, Parque Kenau, Haarlem

Hannie Schaft, Parque Kenau, Haarlem
Monumento de bronce en recuerdo de Hannie Schaft en el Parque Kenau de Haarlem



El olvido

No os creais que la historia de Hannie Schaft se ha librado de la furia destructora y rencorosa de "los de siempre". Por desgracia, su memoria ha molestado y sigue molestando a mucha gente, seguramente los mismos que se entregaron a los nazis tan pronto como sintieron el rugido de los primeros Panzer.

A Hannie Schaft, como a tantos otros activistas, no se le perdona que además de ser una gran luchadora, fuera comunista. La derrota del fascismo no significó (ni mucho menos) el reconocimiento de la labor de la Resistencia armada y mucho menos el de la contribución de las mujeres a la misma. Los homenajes y el recuerdo histórico se limitaron en gran medida a celebrar la posición oficial, es decir, la controlada por los aliados.

La resistencia comunista y anarquista fue cubierta con el manto del olvido, cuando no perseguida, durante la postguerra. De la mujer se esperaba su vuelta silenciosa al hogar, siendo ignorada su labor en la guerra incluso por parte de sus propios camaradas. Tal vez porque, esas mujeres, habían cuestionado en demasía su rol tradicional de seres pacíficos e indefensos, durante muchos años sólo merecieron el desprecio o (lo que es peor) el silencio de la historiografía oficial.

Un homenaje que le iban a tributar a Hannie Schaft sus camaradas en 1951 fue prohibido por las autoridades, llegando a producirse disturbios entre los asistentes y la policía. Durante muchos años también pusieron obstáculos al proyecto de realizar un monumento en su memoria en Haarlem, algo que finalmente se consiguió en 1982.

Hannie Scharft, Jan Bonekamp, los hermanos Truus y Fredie Oversteegen... eran comunistas. Eran militantes comunistas holandeses los que se ocupaban de esconder a judíos y otros perseguidos que huían de Alemania. Eran los mismos militantes que proveían de bonos de comida falsos que permitían alimentarse a mucha gente, o que organizaron una hulega general para impedir la deportación de prisioneros judíos de Amsterdam. Eran comunistas y no tenían cuernos, ni rabo, ni se comían a los niños. Y no pidieron nada a cambio de su sacrificio.


La chica con el cabello rojo (1981)
Cartel y una imagen de la película



Su historia fue llevada al cine con bastante éxito en una película holandesa titulada La chica con el cabello rojo (1981), y con la actriz Renée Soutendijk (habitual de Paul Verhoeven en su primera época, por ejemplo en El cuarto hombre) en el papel protagonista.

En la actualidad hay varias calles y escuelas en Holanda que llevan el nombre de Hannie Schaft, por ejemplo esta.

En la red no hay mucha información en inglés sobre Hannie Schaft (no digamos en español...). Como casi todo está en holandés (idioma que no tengo el gusto de conocer), puede ser que parte de la información que he puesto aquí no se ajuste fielmente a la realidad (la traducción automática no es nada fiable). Si hay datos erroneos agradezco las correcciones :) La web principal es esta: www.hannieschaft.nl



Escuchando Paper Cup, Heather Nova



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Beethoven y la Unión Europea

26 de marzo de 2007


Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Hoy se cumplen 180 años de la muerte del gran compositor alemán Ludwig van Beethoven (1770-1827). Ayer se celebró el 50 aniversario de la firma del Tratado de Roma que dió origen a la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea).

KB felicita a la UE por este aniversario :), y se muestra agradecido porque gracias a ella determinados valores laicos y democráticos han podido penetrar con mayor facilidad en nuestro país. También valora su labor a la hora de erosionar en parte la identidad burguesa que caracteriza a los Estados Nación.

Pero KB tb considera que actualmente la UE va en una dirección totalmente equivocada, y que su línea de seguidismo imperial y neoliberal la convierten cada vez más en un instrumento reaccionario de opresión hacia las clases más desfavorecidas, tanto europeas como del Tercer Mundo.

KB confía en que lleguen nuevos dirigentes a la UE que permitan a esta organización salir de la crisis actual, apostando por un modelo inclusivo, social, pacifista, laico y democrático donde, como dice Susan George, nadie quede excluído de los servicios básicos, con salud y la educación públicas y de calidad para todos, y con verdaderas políticas de cooperación hacía los países más desfavorecidos, incluyendo la abolición completa de su deuda externa. En definitiva, un modelo que no imite a los EEUU.


Bandera de la Unión Europea

Como sabréis, el preludio a la Oda a la Alegría de Beethoven (que es el cuarto movimiento de su famosa Novena Sinfonía) es el himno oficial de la Unión Europea. Fue adoptada como himno en 1972 en Estrasburgo.

Beethoven compuso su Novena Sinfonía en 1823, cuando contaba 53 años y ya estaba completamente sordo, y para el último movimiento puso música al poema Oda a la alegría, escrito en 1785 por el escritor romántico Schiller. El poema expresa la visión idealista que Schiller tenía del género humano, donde todos deberíamos ser como hermanos. Beethoven compartía esta visión.


Alegría, hermosa llama de los Dioses,
hija del Eliseo.
Entramos, oh celeste deidad, en tu templo
ebrios de tu fuego.
Tu hechizo funde de nuevo
lo que los tiempos separaron.
Los hombres se vuelven hermanos.


La obra original, que todos hemos escuchado, se carazteriza por su componente coral, con el texto de Schiller modificado parcialmente por el propio Beethoven. Para su adopción como himno europeo se eliminó la letra y se realizaron varios arreglos instrumentales, de lo que se encargó el famoso director austríaco Herbert von Karajan. De este modo el himno, sin letra y en el lenguaje universal de la música, expresa los ideales de libertad, de paz y de solidaridad que representa Europa.


Escuchando I am the Highway, Audioslave

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Adiós a Lucie Aubrac (1912-2007)

16 de marzo de 2007


Lucie Aubrac (1912-2007)

Se nos ha ido una gran mujer: Lucie Aubrac, gran heroína y símbolo de la Resistencia Francesa a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

Nacida en 1912 en Mâcon (en la región de Borgoña, al este de Francia) en una familia de viticultores, su nombre original era Lucie Bernard. Como no estaba a gusto en Borgoña, a los 17 años se marchó a París y se puso a trabajar en un restaurante, al tiempo que proseguía con sus estudios. En París pronto entró en contacto con militantes comunistas, y de ahí nació en ella su activismo político. En los años 30 París era el lugar de encuentro para muchos refugiados alemanes, polacos, rumanos, etc, que huían de los regímenes fascistas o filo-fascistas de sus respectivos países. Esto influyó para que Lucie tomara conciencia del peligro que se cernía sobre Europa. Le impactó de manera especial un viaje que hizo a Berlín durante los Juegos Olímpicos de 1936, convertidos en un gigantesco espectáculo de propaganda nazi que la dejó horrorizada.

En 1938 obtuvo un puesto como profesora de un colegio para chicas en Estrasburgo, una ciudad cercana a la frontera con la Alemania nazi. Allí conoció a Raymond Samuel, un ingeniero civil de origen judío dos años más joven que ella y del que se enamoró y con el que terminó casándose en 1939. Ya en la Resistencia, Raymond adoptaría el pseudónimo Aubriac como nombre de guerra, mientras que Lucie pasó a llamarse Catherine. Con el tiempo, y ya pasada la guerra, ambos acabarían asumiendo Aubriac como su apellido.

Al producirse la ocupación alemana de Francia en junio de 1940, Lucie y Raymond, quienes ya tenían un hijo pequeño, no hubieran tenido ningún problema para abandonar Francia, pero su patriotismo y su espíritu rebelde les hicieron quedarse para luchar contra los nazis y contra el régimen colaboracionista de Vichy, aun a sabiendas del riesgo que corrían.

Subversivos por sus afinidades comunistas en un territorio ocupado por el nazismo, ambos fueron miembros fundadores de Libération-sud, considerado uno de los primeros grupos importantes que se formó en la Resistencia Francesa y que incluso publicaba un periódico llamado Libération, que junto a Combat se convertiría en uno de los principales medios clandestinos de la Francia ocupada. Libération se seguiría publicando tras la guerra, hasta 1964. Como sabréis, hay un periódico actualmente en Francia también llamado Libération, pero este se fundó en los años 70 y no tiene relación con el primero.


Raymond y Lucie Aubrac
Raymond y Lucie Aubrac en su juventud



Lucie Aubrac escribía en Libération, pero realizaba además otras muchas actividades. Tenía una red de "buenas mujeres" que incluía por ejemplo a funcionarias municipales que conocían los nombres de comunidades que habían quemado sus archivos en el norte de Francia, lo que permitía utilizar sus estados civiles para hacer tarjetas de identidad falsas. También tenderas que, sin hacer preguntas y casi siempre a espaldas de sus maridos, atendían las cartillas de racionamiento falsas. O empleadas de telefonía que escuchaban conversaciones entre los comisarios de policía, la Gendarmería y la Prefectura. O también enfermeras, que informaban sobre los prisioneros hospitalizados.

En 1943 las cosas se complicaron para la Resistencia, ya que empezaron a producirse gran número de arrestos y la Gestapo dedicaba cada vez más recursos para aniquilar el movimiento subversivo. Naturalmente las detenciones y encarcelamientos fueron acompañadas a su vez de numerosos intentos de huida. Y aquí Lucie Aubrac se distinguió de una manera muy especial, convirtiéndose en una verdadera especialista en fugas. Ella ayudó a escapar a importantes líderes de la Resistencia que habían sido detenidos, como Robert Kahn o Serge Ravanel.

El 21 de junio de 1943 se produjo un hecho grave cuando su marido Raymond fue detenido en Caluire (cerca de Lyon) por la Gestapo, junto a otros destacados líderes, incluyendo al mítico Jean Moulin, quien sería brutalmente torturado y moriría sin revelar jamás información a los alemanes.

Raymond fue recluído en la prisión de Montluc, junto a varios compañeros. Sin embargo su mujer Lucie no se dió por vencida, y con otros miembros de la Resistencia planearon una acción armada para lograr su liberación. Para dar idea de su audacia, Lucie llegó a presentarse ante el jefe de la Gestapo en Lyon, el tristemente célebre Klaus Barbie (apodado "El carnicero de Lyon"...), exigiendo ver a su marido. Durante esta visita le comunicó los planes para la fuga. A propósito, que para saber quien era Klaus Barbie recomiendo vivamente el estupendo documental Hotel Terminus (1988), que llegó a ganar un Oscar y todo.

Pues como iba diciendo, la acción armada se llevó a cabo el 21 de octubre de ese año durante un traslado de presos. Lucie y sus compañeros atacaron el conboy alemán donde iban los prisioneros y lograron liberar a catorce de ellos, incluyendo a su marido Raymond. La acción de Lucie tiene aun más mérito si tenemos en cuenta que estaba embarazada...

Puesto que su identidad ya había quedado al descubierto, en febrero de 1944 Lucie y Raymond abandonaron Francia para refugiarse en Londres, esperando el final de la guerra. Lucie Aubrac fue una de las pocas mujeres de la Resistencia que nunca fue detenida ni deportada.


Raymond y Lucie Aubrac
Raymond y Lucie Aubrac en 1991



Cuando acabó la guerra no abandonó ni mucho menos su compromiso. Por ejemplo colaboró con el gobierno provisional del General De Gaulle, formado por aclamación popular en el París recién liberado.

Destacó especialmente por sus actividades en favor de los derechos humanos. Comprometida hasta el final, en la última etapa de su vida se dedicó a transmitir sus experiencias a los más jóvenes, dando conferencias en institutos y escuelas. También era miembro de Amnistía Internacional Francia, donde guardan el recuerdo de una mujer "activa y especialmente sensible y militante en los temas relacionados con la violencia de género".


Raymond y Lucie Aubrac
Raymond y Lucie Aubrac en 1996



Lucie Aubrac tenía 94 años y ha fallecido en Issy-les-Moulineaux (localidad cercana a París), donde vivía con su marido Raymond, que precisamente se encargó de hacer pública la noticia.

La comunidad política francesa ha manifestado en su conjunto consternación por la muerte de Lucie Aubrac. El jefe del Estado francés, Jacques Chirac, ha dicho que se trata de "una gran pérdida para Francia" pues "se ha apagado una luz de la Resistencia francesa".


Lucie Aubrac (1997)
La película Lucie Aubrac (1997)


Carole Bouquet en Lucie Aubrac (1997)
La actriz Carole Bouquet en la película Lucie Aubrac



En 1997 se estrenó la película Lucie Aubrac, basada en la historia de Raymond y Lucie, cuyos papeles encarnaron Carole Bouquet y Daniel Auteuil respectivamente.

Otro día hablaré de otros miembros de la Resistencia Francesa, especialmente mujeres maravillosas como Sonya Olschanezky, Denise Bloch, Violette Szabo, Marie Dissard y tantas otras.


  • Seguramente a Lucie Aubrac le gustaría saber que en España acaba de aprobarse la Ley de Igualdad entre hombres y mujeres, uno de los mayores hitos legislativos del actual gobierno y que busca combatir el grave déficit de presencia social, laboral e institucional de las mujeres españolas que, no lo olvidemos, son la mitad de la población, y que por ello deben ser también la mitad en los diferentes ámbitos en que se desenvuelve la vida social. Deseo que esta Ley cumpla con los objetivos para los que fue aprobada, y sobre todo que ayude a provocar ese cambio cultural y esa transformación radical de la sociedad que tanto deseamos :)

  • Finalmente Inmaculada Echevarría ha cumplido su deseo de que le retirasen el respirador y se ha ido en paz, sin sufrimiento y acompañada hasta el final por su familia y amigos. Todo ha ido bien, y habría sido perfecto si determinadas personas no se hubieran dedicado a intoxicar durante las últimas semanas, creando una polémica del todo artificial.



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    Los gritos de Kitty Genovese

    14 de marzo de 2007


    Catherine Genovese (1935-1964)
    Catherine "Kitty" Genovese


    El 13 de marzo de 1964 se produjo el infame caso del asesinato de Catherine Genovese en Nueva York. Existen cuantos ejemplos quieran ofrecerse de la impersonalidad de las grandes ciudades y de la falta de interes mutuo de sus habitantes, pero por alguna razón este caso se convirtió en un símbolo de esa apatía que caracteriza a las grandes urbes.

    Catherine Susan Genovese, a quien llamaban cariñosamente Kitty, había nacido en 1935 en el seno una familia italoamericana de clase media de Brooklyn. En 1954, tras presenciar la madre de Kitty un asesinato en plena calle, la familia decidió trasladarse a Connecticut, en busca de un lugar menos peligroso. Sin embargo Kitty, que entonces tenía 19 años, optó por quedarse a vivir en Nueva York.

    En el momento de su asesinato tenía 28 años y regentaba un bar en la Avenida Jamaica, en el barrio residencial de Queens. Vivía en un apartamento de la sección Kew Gardens, en el mismo Queens, junto a su compañera Mary Ann Zielonko. Evidentemente, en 1964 los medios no divulgaron que Kitty fuera lesbiana, pero hoy está fuera de toda duda y la propia Mary Ann Zielonko recuerda con cariño el tiempo que pasaron juntas.


    Mary Ann Zielonko
    Una foto reciente de Mary Ann Zielonko, compañera de Kitty


    A lo que iba, cuando Kitty regresaba del trabajo ese 13 de marzo, sobre las 3:15 de la madrugada, aparcó su coche junto al bloque de apartamentos en el que vivía. Al salir del vehículo, un hombre se abalanzó sobre ella y tras un breve forcejeó la apuñaló. Kitty gritó pidiendo auxilio, y entonces varios vecinos del edificio encendieron sus luces y se asomaron a la ventana a ver lo que pasaba. Parece que incuso alguien llegó a decir desde lo alto "¡Dejen en paz a esa mujer!". Ante eso el agresor aparentemente se marchó del lugar, o eso parecía...

    Nadie bajó a ayudar a Kitty. Estaba herida, pero nadie la ayudó. Las luces que se habían encendido pronto se apagaron. Tambaleándose, casi a rastras, Kitty dobló la esquina para dirigirse a su portal. Sin embargo, de repente el agresor reapareció llevando el cuchillo en la mano, y la atacó de nuevo. Esta vez los gritos de Kitty fueron auténticos alaridos de desesperación: "¡Que me muero!, ¡que me muero!". Pero de nuevo la historia se repitió. Algunas luces volvieron a encenderse, unas pocas más que antes, y de nuevo se escucharon algunas voces disuasorias, esta vez algo más contundentes. El agresor volvió a marcharse, pero pasaron los minutos y nadie bajó a ayudar a Kitty, que estaba malherida. Peor aun, nadie tuvo ni siquiera el detalle de llamar a la policía.

    Prácticamente desangrada y semi-inconsciente, Kitty se arrastró hasta el hueco de un bajo comercial, esperando que alguien fuera a ayudarla. Pero solo acudió una persona... que desgraciadamente no era otra que el sádico depredador dispuesto a rematar a su víctima. A la tercera lo tuvo más fácil. Solo tuvo que seguir el reguero de sangre que Kitty había ido dejando, y cuando llegó a su lado la apuñaló sin piedad varias veces, hasta dejarla sin vida en el suelo. Pasaron aun varios minutos hasta que la policía llegó al lugar del crimen. Al parecer un vecino, no sin ciertas dudas, los había llamado diciendo que algo debía estar pasando.

    El asesinato de Catherine Genovese produjo una gran conmoción en el país, y se convirtió en tema de controversia, sobre todo al conocerse que no menos de 38 personas habían sido testigos de la agresión en alguna de sus fases. Un total de 38 respetables ciudadanos vieron los ataques, pero ni una sola persona acudió a ayudar a Genovese o llamó siquiera a la policía, ¿porqué nadie hizo nada para ayudarla? Un editorial en la prensa decía que "La ciudad ha dejado sin amigos a Catherine Genovese".

    Kitty Genovese fue enterrada en el cementerio Lakeview de New Canaan, en Connecticut, donde residía su familia.


    Lugar donde está enterrada
    Lugar donde está enterrada, en Connecticut


    Meses depués, y en relación con otro crímen, fue detenido un hombre llamado Winston Moseley, quien acabó confesando que era el autor del asesinato de Kitty Genovese, así como de otras dos mujeres. Moseley fue catalogado como un maniático sexual y sentenciado a la pena de muerte, aunque en 1967 le fue conmutada por la cadena perpetua, aunque con derecho a solicitar la libertad condicional pasados 20 años. Actualmente sigue en prisión, donde en febrero de 2006 le fue denegada por última vez la libertad condicional.

    El caso también llamó la atención en el plano científico. Los psicólogos John Darley y Bibb Latane estudiaron el caso minuciosamente, y desarrollaron una teoría sobre la dilución de la responsabilidad basada en lo que se conoce como Efecto espectador (Bystander effect, aunque también se le conoce irónicamente como el "Síndrome del mal samaritano", o incluso el "Síndrome Genovese"), y que simplificando mucho viene a decir que es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo, ya que los observadores asumen que otro intervendrá y al final todos se abstienen de hacerlo. Estoy seguro de que, quien más y quien menos, hemos conocido algún caso de este tipo, aunque seguramente sin llegar al extremo de lo ocurrido con Kitty Genovese.

    Por su parte los habitantes de Kew Gardens parecen tener algunos problemas de conciencia e intentan sacudirse el estigma que pesa sobre ese barrio, apareciendo incluso teorías revisionistas como esta, que ofrece un relato diferente con la obvia intención de exculpar a los vecinos.

    Creo que en todo caso, y más allá de teorías psicológicas, esto nos debería hacer reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo y sobre los valores (o ausencia de valores) en que se sustenta. Sería muy positivo que en la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía que pronto se implantará en España, se dieran a conocer a los alumnos casos como el de Kitty Genovese.

    Por último, y casi como curiosidad, diré que en 1998 se estrenó un musical, al parecer con bastate éxito, titulado The Screams of Kitty Genovese que recoge las ultimas horas en la vida de Kitty.


    Enlaces (en inglés):

    - A Cry in the Night - The Kitty Genovese Murder
    - Remembering Kitty Genovese


    Escuchando She's A Bitch, Missy Elliott

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    Nunca en mi nombre

    13 de marzo de 2007


    Madrid 11-M

    Carta publicada ayer día 12 en El Periódico de Catalunya y firmada por Bárbara Morales García, viuda de J.G., uno de los 16 asesinados el 11-M en el tren de la estación de Santa Eugenia.


    «NUNCA hubiera imaginado que mi vida iba a convertirse en lo que ha sido desde el 11 de marzo del 2004. Nunca hubiera imaginado que tres años después las cosas estarían tan mal. Nunca me creí aquello de que todos íbamos en ese tren. Hoy menos que nunca. Las páginas de los periódicos, las firmas de ciertos periodistas, por desgracia, me dan la razón.

    NUNCA pedí estar donde estoy. Nunca me he creído con más derechos por ser víctima. Nunca me he considerado más autorizada para expresar mi opinión que otra persona. Nunca he pretendido ser jurista. No permito que aquellos que tenían el poder de hacer cumplir las leyes pretendan ahora culparme de no querer redactarlas. Los que se manifiestan estos días en mi nombre y el de otros como yo jamás me han preguntado lo que pienso o lo que siento. Si quieren mi protagonismo les cambio el sitio. Pero con todo. Les ofrezco también mi sufrimiento. A quien pueda interesar le diré que por tercer año consecutivo el 11 de marzo lo paso fuera de España. Porque hay una parte de esta España tan unida, tan decente, tan de gentes de bien que a veces duele y avergüenza demasiado, que pregunta muy poco, que escucha mucho menos, que hace demasiado ruido y que no se interesa por cuidar a quienes tienen la indecencia de decir que representan.

    NUNCA he dado permiso a nadie para hablar por mi boca, para llorar por mis ojos, para decir cómo debo sentirme. Por eso me da tanta vergüenza que unos u otros intenten aprovecharse de la debilidad debilidad de la víctima. Por eso, además de al dolor de una pérdida, me enfrento a la rabia de saber que somos juguetes en manos de quienes tuvieron el poder de haber evitado tantos asesinatos y tantos intentos de asesinato. Juguetes para jugar a su juego de buenos y malos.

    NUNCA he permitido que ningún político hable en mi nombre, o me hable de héroes, o me dé palmadas en la espalda. Hoy tampoco. A quien pueda interesar, soy una persona normal, tengo 29 años, lucho cada día por mantenerme fuera de este circo; sueño con que algún día se olvidarán de nosotros, dejarán de aprovecharse de nuestra desgracia, de escupir en nuestras heridas para hacerlas sangrar y ofrecernos la pomada-que-todo-lo-cura. A quien pueda interesar, no soy solo una víctima del terrorismo, como cualquier otra persona tengo una vida compleja, con problemas y alegrías. A mi dolor por ser víctima, a veces se le añade el ser mirada solo como víctima. A quien pueda interesar, tengo familia a la que quiero y me quiere, también tengo amigos. Ellos son quienes me escuchan, quienes me conocen, quienes me preguntan, quienes me consuelan, quienes me hacen reír, quienes me respetan, quienes nunca han osado aprovecharse de mí, quienes nunca me han vendido por un precio tan bajo. Ellos son los que sufren conmigo si me hacen daño y son felices cuando sonrío. Ellos son los que llevan conmigo tres años en este tren.»





    Hay en nuestro país mucha gente buena y con valores humanos positivos. Es una pena que el enorme y estridente ruido del rencor lo tape todo, o casi todo. Alguien se ha empeñado, y ha consegido, eclipsar este aniversario, y es muy triste que así sea. Me da la impresión de que muchos de los que dicen "todos íbamos en esos trenes", en realidad solo están pensando que en esos trenes llegó Zapatero.



    Escuchando Shoot The Moon, Norah Jones


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    Canada Lee, un actor de raza

    3 de marzo de 2007


    Canada Lee (1907-1952)

    El 3 de marzo de 1907 nació en Nueva York el actor afroamericano Canada Lee. Por lo tanto hoy hace justo 100 años, lo cual me parece un buen motivo para recordalo. Muchos no habrán oído hablar de Canada Lee, pues nunca fue una gran estrella del cine y además murió hace mucho tiempo, pero su vida fue un magnífico testimonio de lucha, honestidad y valores humanos positivos. Precisamente la defensa de esos valores fue lo que le llevó a la tumba en 1952, cuando solo contaba 45 años, y después de haber pasado un auténtico calvario.

    Canada Lee se llamaba en realidad Lionel Cornelius Canegata, y como he dicho, nació en Nueva York el 3 de marzo de 1907. Cuando tenía 14 años se fue a Saratoga para hacerse jockey en carreras de caballos, aunque pronto creció demasiado para ese oficio, así que se hizo boxeador. En categoría amateur llegó a ganar el título nacional del peso ligero. Con solo 19 años, en 1926 se hizo profesional, y aquí es cuando tomó el nombre de Canada Lee. Llegó a disputar el título nacional del peso welter. Sin embargo un desprendimiento de retina lo obligó a dejar el boxeo prematuramente en 1933.


    Canada Lee como boxeador
    Canada Lee en su etapa de boxeador



    Luego se hizo músico, y llegó a crear su propia orquesta con 25 miembros y que tocaba en un nightclub llamado The Jitterbug. Sin embargo estamos hablando de la época de la Gran Depresión, y ni las bandas ni los nightclubs solían durar demasiado. Así que tuvo que buscar otra ocupación.

    Y sí, se hizo actor. Esta nueva etapa de su vida comenzó en 1934 cuando de forma casual le invitaron a probar suerte en una audición que se realizaba en la Harlem YMCA, y acabaron eligiéndolo para un papel. El reconocimiento le llegaría en 1936 de la mano del gran genio Orson Welles y su controvertido montaje de Macbeth, al que muchos llamaron Vodoo Macbeth, ya que todo el reparto de la obra estaba compuesto por actores afroamericanos... La obra se representó en el Teatro Lafayette de la 7ª avenida, uno de los primeros teatros de Nueva York en terminar con la segregación racial. Canada Lee recibió muy buenas críticas por su papel de Banquo en esta obra.


    Canada Lee en Macbeth (1936)
    Canada Lee como Banquo en Macbeth (1936)


    Canada Lee y Anne Burr en la obra teatral Native Son (1941)
    Canada Lee y Anne Burr en la obra teatral Native Son (1941)



    Esto le abrió las puertas de Broadway, donde en los años siguientes hizo destacados papeles en obras como Haití (1938), Las hijas de Mamba (1939), y sobre todo Native Son (1941), adaptación de la famosa y exitosa novela de Richard Wright que trata el tema del racismo. La obra era dirigida por Orson Welles y Canada Lee interpretaba al protagonista Bigger Thomas. Se estrenó en el Teatro St James el 24 de marzo de 1941 y fue un completo éxito, siendo especialmente alabado el trabajo de Lee. El New York Times describió su actuación en esta obra como "the most vital piece of acting on the current stage"

    En 1945 hizo el papel de Caliban en La Tempestad de Shakespeare, la primera vez que este papel era interpretado por un afroamericano. Más aun, en 1946 logró romper una barrera nunca antes franqueada en el teatro norteamericano, al ser el primer afroamericano en interpretar a un personaje blanco. Fue en La duquesa de Malfi, adaptación del clásico de John Webster , con Lee en el papel de Daniel De Bosola.

    Tantos éxitos le abrieron por fin las puertas de Hollywood. Intervinó en varias películas, siendo las más conocidas Naufragos (1944), esa curiosa película de Alfred Hitchcock cuya acción se desarrolla en un bote salvavidas en medio del oceano durante la Segunda Guerra Mundial, Cuerpo y alma (1947), drama boxístico con guión de Abraham Polonsky, otro de los perseguidos en la "caza de brujas", y Cry, the Beloved Country (1951), adaptación de la conocida novela antirracista de Alan Paton ambientada en Sudáfrica (y que en 1995 tuvo una segunda versión en el cine con James Earl Jones en el papel que había hecho Canada Lee)


    Canada Lee y Henry Hull en Naufragos (1944)
    Canada Lee y Henry Hull en Naufragos (1944)


    Canada Lee en Cuerpo y Alma (1947)
    Canada Lee en Cuerpo y Alma (1947)



    La carrera cinematográfica de Lee comenzaba a asentarse y parecía realmente prometedora. Sin embargo, algó dramático estaba a punto de ocurrir en su vida. Tras la guerra mundial, los fascistas que gobernaban en Washington habían iniciado una "cacería de brujas" en practicamente todos los niveles de la vida social norteamericana, contra aquellas personas sospechosas de tener una ideología de izquierdas. La cacería no tardó en extenderse al mundo del cine, poniéndose en marcha una investigación en 1947, que alcanzaría su momento de mayor histeria a comienzos de los 50.

    No voy a extenderme ahora en el tema, pero como sabréis esto significó para muchos actores, guionistas, directores, etc, verse incluidos en las temibles "listas negras", lo que en la práctica significaba que no podrían seguir desarrollando su profesión. Aquellos que eran llamados a declarar ante el Comité solo podían salvarse si a su vez delataban a otros compañeros, algo que la gran mayoría renunciaron a hacer por ir en contra de la ética.

    Obviamente, Canada Lee fue uno de los que se negaron a declarar, por lo que fue incluido en las listas negras, junto a muchos otros profesionales del cine acusados de ser antiamericanos. Como sabrés, en Estados Unidos no basta con haber nacido allí y tener la nacionalidad americana para ser considerado americano, sino que además hay que ser de derechas. Bien mirado, en España ocurre lo mismo...

    Súbitamente y con solo 45 años, Canada Lee falleció de un ataque al corazón el 9 de mayo de 1952. Según su familia y amigos, la tensión vivida durante esos últimos meses por las falsas acusaciones contra él y el hecho de verse privado de su trabajo, fueron los causantes últimos de su muerte. Había planeado exiliarse a Europa para poder seguir trabajando en el cine, e incluso ya tenía previsto rodar una versión fílmica de Otello en Italia , pero las autoridades de su país le retuvieron el pasaporte y no pudo salir. Nunca volvería a hacerlo.

    Canada Lee fue un hombre bueno y trabajador, de quien todos sus amigos se deshacían en elogios hacia él y le admiraban por su capacidad de sacrificio, su honestidad y su talento. Sin embargo esto le convertía también en alguien incómodo para el gobierno y los poderosos. Hay que recordar que en esa época todavía no se había desatado la lucha por los derechos civiles y eran muy pocas las personas que levantaban su voz para protestar por la discriminación. Incluso entre los propios afroamericanos predominaban las actitudes de sumisión y acatamiendo de las injusticias como algo inevitable. Sin embargo Canada Lee no dudó en alzar su voz participando en numerosos eventos humanitarios y hablando en contra de la segregación, no solo la existente en EEUU sino también en otros países como Sudáfrica. También tuvo una destacada actuación en favor de su país durante la Segunda Guerra Mundial , llegando a recibir un premio por su labor en la recaudación de fondos a través de los bonos de guerra.


    Canada Lee y Richard Hylton en Lost Boundaries (1949)
    Canada Lee y Richard Hylton en Lost Boundaries (1949)


    Canada Lee en Cry, the Beloved Country (1951)
    Canada Lee en Cry, the Beloved Country (1951), junto a un joven Sidney Poitier



    Personas como Canada Lee, lo mismo que Paul Robeson, escritor afroamericano amigo suyo también perseguido y a quien Lee admiraba profundamente, no temían alzar su voz contra las injusticias sociales y la discriminación racial, y fueron los pioneros del movimiento por los derechos civiles que se desarrollaría plenamente en la década de 1960.

    La defensa de sus valores probablemente le costó la vida a Canada Lee, pero con el tiempo sus ideas triunfaron, y los iniciadores de la persecución acabaron siendo despreciados por casi todo el mundo. Hoy en día la "caza de brujas" es sinónimo de una época oscura marcada por el fanatismo, la intolerancia y la agresión de los poderes públicos contra ciudadanos libres.

    Canada Lee estuvo casado dos veces, la última de ellas con Frances Lee Pearson, mujer de raza blanca que estuvo a su lado en los momentos más duros y que le acompaño hasta el final de sus días. La señora Lee aun vive, y siempre ha reivindicado la figura de su marido a quien recuerda emocionada. Esta es la web más o menos oficial.

    Tuvo un hijo llamado Carl Lee que también fue actor (salía por ejemplo en Superfly) llegando a estar nominado para un Emmy en 1964, y que según la IMDB murió en 1986 de una sobredosis de heroína.

    En 2004 la escritora Mona Z. Smith publicó el libro Becoming Something: The Story of Canada Lee, la primera biografía dedicada a este gran actor. Para ello se basó en los testimonios que quienes le conocieron, entre ellos su viuda. Esta es la web.

    En IMDB aparece un documental en fase de post-producción sobre su vida y titulado Blacklist: Recovering the Life of Canada Lee (2006).

    Una vida así merece ser recordada :)



    Escuchando Call Me When You're Sober, Evanescence



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